lunes, 19 de abril de 2010

Un año desde q te fuiste...


... Y no puedo encontrar todavía lo q dejaste pasar x alto al conocerme.

Extraño de ti esa rara sensación de no saber q iba a pasar con nosotros ni con la fuerza de río arriba que nos quedaba por nadar... brazo a brazo. Lastima q nunca lo llegare a saber.

Cuida a M.

Gracias papá



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Continuación de El libro:

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Las piedras de pulido perfecto, de ángulos exactos eran el teatro donde tantas palabras y silbidos se escuchaban cual conversaciones entre el viento y los pensamientos de Blas, ingenuos y genuinos, reales, fantásticos. Las doce catedrales de la ciudad eran curas asistentes de aquellos del colegio católico-español donde estudiaba y como ellos a diario trataban de convencerlo de pasarse a las magras filas de sirvientes de Dios.

Y a diario, las excusas tomaban formas curvas y bellas de nombres diferentes. Se le habia quedado marcado el dia en que en durante una fiesta se metió al baño para tener una conversación privada con Dios, para decirle que lamentaba mucho tener que tomar la triste decisión de servirlo mejor a traves de una familia propia mas tarde en la vida. De todas maneras, habia la esperanza de encontrar la parte divina en cada mujer que aparecía en su camino, revestidas con olor a ángel, y así que aun cuando ellas no fueron parte del dialogo, Blas estaba convencido que los argumentos eran validos, que el comprendería y que el Todopoderoso lo dejaría ejercer su apostolado religioso en forma mas humana y vulnerable.

Ocasionalmente, los días traían madurez insólita a su joven mente. A los cinco asistió a su primer desengaño amoroso, cuando Connie, uno de sus primeros amores decidió no esperar por la diferencia de dieciocho años entre los dos y optó por matrimonio con uno de esos caballeros mayores. Blas solo alcanzo a balbucear un resonante “idiota”a la traidora y aunque un jocoso momento fue el único resultado, el decidió que a veces faltaba un poco de Dios en estos querubines bellos. El olor y los ojos verdes rodeados del vestido de boda, sin embargo, fueron parte de un paraíso terrenal que opto por guardar por siempre como punto de partida en su mágico mapa.

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